

Se ha realizado una intervención que conjuga, por una parte los intereses de la nueva propiedad, en cuanto a la necesidad de espacio interior susceptible de un aprovechamiento racional y digno y, por otra, los intereses públicos en cuanto a la percepción del conjunto, no sólo desde el exterior sino también desde su interior, evitando a la vista las mínimas instalaciones necesarias para dotar al edificio de mayor confort sin que afecte a su marcado estilo.
